Los partidarios de Mir Hosein Musavi, apoyado por los reformistas, desafiaron de nuevo al poder ayer. Marcharon en Teherán y pidieron la anulación de los resultados de las
presidenciales, mientras el Régimen denunciaba las “injerencias” de Estados Unidos.
El Gobierno iraní se enfrenta a la mayor ola de manifestaciones en 30 años de revolución islámica, desde que el sábado fue anunciada la reelección a la Presidencia del ultraconservador
Mahmud Ahmadinejad. Esta victoria fue cuestionada por sus rivales, en particular por el conservador moderado Musavi, de 67 años, quien encabeza las protestas y tiene el apoyo de los
reformistas.
Musavi y los otros dos candidatos a la Presidencia, Mehdi Karubi y Mohsen Rezai, pidieron la impugnación de los resultados ante el Consejo de los Guardianes de la Constitución. Musavi
reiteró además su llamado a la anulación de la elección del 12 de junio y a la celebración de nuevos comicios, en un comunicado por internet.
“Deseamos una protesta en calma contra la manera malsana en la que se realizó esta elección y perseguimos el objetivo de su anulación y de su repetición, de una manera que garantice que
este fraude vergonzoso no se reproduzca”, señala el líder.

Tras la pacífica manifestación del martes, decenas de miles de seguidores de Musavi, avisados por Internet, se congregaron otra vez en Teherán, desafiando la prohibición de las
autoridades.
Desfilaron en silencio entre las plazas Haft-é Tir y Enqelab, sin incidentes, según varios testigos. La televisión estatal difundió breves imágenes de esta
manifestación, pese a que estaba prohibida.
Musavi también llamó a una jornada de duelo el jueves, por los siete civiles muertos el lunes en Teherán, en los disturbios entre manifestantes y milicianos islamistas. Ayer hubo
varios heridos, según se pudo ver en sitios web como Facebook y Twitter, inundados de fotos digitales de iraníes que participaron en las marchas.
Por otro lado, ayer la selección iraní de fútbol jugó en Seúl contra Corea del Sur, por las eliminatorias al Mundial 2010. El partido terminó 1-1, pero eso no fue lo importante.
La mayoría de jugadores y de la hinchada iraní presente en los graderíos lucía las muñequeras verdes, símbolo de la rebelión encabezada por Musavi.
Musavi no está solo. Aparte de los millones de seguidores cuenta con una esposa increíble. Zahra Rahnavar es una mujer pequeña y frágil. Parece una muñeca tradicional persa y no la
mujer valiente que ha demostrado ser. A los 64 años, Rahnavar no solo ha sido la única mujer que se ha atrevido a desafiar las tradiciones políticas iraníes, al lanzarse a hacer
campaña política con su marido, Mir Husein Musavi, sino que hace varios días pasó a liderar las protestas que se llevan a cabo en Irán contra el resultado de las elecciones que
declararon ganador a Ahmadinejad, con 63% de votos.

El Ministerio iraní de Relaciones Exteriores convocó al Embajador de Suiza, que representa los intereses estadounidenses en Irán, para protestar contra las “injerencias” de
Estados Unidos en sus asuntos internos, informó la televisión oficial iraní.
En respuesta, la Casa Blanca señaló ayer que el presidente estadounidense, Barack Obama, seguirá expresando sus preocupaciones sobre Irán, a pesar de las protestas de Teherán.
Países europeos como Francia y Alemania también expresaron su inquietud por la situación en Irán tras la reelección de Ahmadinejad con el 63% de los votos en la primera vuelta.
Berlín estimó que hubo “irregularidades” en los comicios, por lo que considera justificado verificar los resultados.
Ahmadinejad obtuvo no obstante el respaldo de China y Rusia, que lo recibieron el lunes en la ciudad rusa de Ekaterimburgo en un foro regional, y de Brasil y Venezuela, cuyo
Gobierno exigió que cesen los actos de “injerencia” contra la República Islámica.
A escala nacional, el Régimen iraní ha arrestado a 26 reformistas, por ser “los cerebros responsables de los disturbios”. Y acusó a medios de
comunicación occidentales no identificados de ser “portavoces de los alborotadores”.
Desde el martes, los periodistas extranjeros tienen prohibido cubrir las manifestaciones ‘ilegales’. Estas medidas dejan “presagiar un refuerzo de la represión”, denunció la
organización internacional defensora de los periodistas Reporteros Sin Fronteras.
Varios políticos, analistas y periodistas reformistas que apoyan a Musavi fueron detenidos ayer, según personas de su entorno.
QUE ESO LE SIRVA DE EXPERIENCIA A TODO TIPO DE DICTADOR Y DE DICTADURA.