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PALABRAS CLAVE
Morales, Bolivia, Constitución, Evo Morales, Santa Cruz, Guerra Civil, Hidrocarburos, La Paz, Estado, La Razón
Morales aseguró hoy sábado a corresponsales extranjeros que sus bases le han autorizado a revisar la parte autonómica del nuevo texto constitucional con el que pretende refundar el país, pero con
la premisa de que sea "por la unidad del país".
El Gobierno de Bolivia y sus opositores autonomistas, representados por el prefecto (gobernador) de Tarija, Mario Cossío, han abierto un proceso de diálogo donde coinciden en la necesidad de
llegar a acuerdos para pacificar el país, azotado por la violencia en varias regiones.
La situación más grave persiste en la norteña y amazónica región de Pando, donde el Ejecutivo decretó ayer viernes el estado de sitio por el creciente número de víctimas en el enfrentamiento (el
Gobierno rechaza este término y lo define como "masacre") entre opositores y seguidores al presidente Morales.
El Gobierno de Bolivia elevó hoy a cerca de 30 las personas que murieron en el enfrentamiento armado entre civiles ocurrido el pasado jueves en la norteña región de Pando, que se encuentra en
estado de sitio.
En conferencia de prensa, el ministro de Gobierno (Interior), Alfredo Rada, afirmó que el número de víctimas «se acerca a la treintena» e insistió en que se trata de la «mayor masacre» ocurrida
durante la democracia en Bolivia.
Rada confirmó el hallazgo de otros diez cuerpos en los montes y el río cercanos a la localidad pandina de Porvenir, donde el jueves se enfrentaron grupos de opositores autonomistas con
simpatizantes del Gobierno de Evo Morales.
El presidente de Bolivia responsabilizó de la matanza al prefecto de Pando, el opositor Leopoldo Fernández. "Lo que pasó en Cobija con metralletas, sicarios y narcotraficantes brasileños y
peruanos operando bajo el mando del prefecto de Pando es muy grave", aseveró.
Completamente distinta es la versión del gobernador pandino, que acusa al Ejecutivo y a los sectores afines a Morales de haber causado los incidentes violentos en su región. Uno de los últimos
episodios de violencia se produjo en la tarde del viernes en el aeropuerto de Cobija, donde hubo un tiroteo entre militares y opositores.
Murieron un soldado -de 18 años según informó hoy el canal estatal- y un civil. La situación de Pando, y concretamente de su capital, tras decretarse el estado de sitio, es de tensión y temor
entre sus habitantes, según testimonios desde el lugar recabados.
La red Erbol reportó hoy que el estado de sitio se cumple "a medias" en Cobija donde, según este medio, un grupo de autonomistas asaltó anoche dos tiendas de venta de armas de la ciudad, cuando
ya se había decretado el estado de sitio.
Tras Pando, el presidente Morales dijo que no ampliará esta medida excepcional en otros puntos conflictivos del país si cesan los ataques contra instituciones del Estado y contra infraestructuras
energéticas.
El Gobierno de Morales ha reforzado la presencia militar en los focos conflictivos. El diario paceño La Razón, citando fuentes militares, publica hoy que varias compañías del ejército se
desplegaron hacia las regiones de Beni, Pando y Tarija y que quince tanquetas han salido desde La Paz rumbo a Santa Cruz.
Bolivia vive desde hace semanas una ola de protestas contra el Gobierno en varias regiones del país controladas por la oposición que ha derivado en violencia desde el pasado martes.
Los prefectos opositores de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca reclaman a Morales la devolución de los ingresos petroleros que recibían sus regiones por el Impuesto Directo a los
Hidrocarburos (IDH) y que el Gobierno recortó para pagar una ayuda directa a la vejez.
Estos gobernadores han impulsado además procesos de autogobierno en sus regiones que el Ejecutivo no reconoce por "ilegales" y "separatistas". También rechazan frontalmente la Constitución que
impulsan Morales y sus bases.