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El presidente Correa debe estar meditando tras
haber ganado levemente el referendo
Referendos: Ecuador y Reino Unido
El jueves 5 el Reino Unido y el sábado 7 el Ecuador
realizaron importantes referendos. En ambos han ganado los dos jefes de gobierno (el conservador británico David Cameron) y el nacionalista andino Rafael Correa).
En el primero Cameron doblegó a su vice primer
ministro liberal, quien pedía una reforma electoral que le permitiese a su partido poder ganar más parlamentarios en las elecciones del 2015, y en el segundo Correa se impuso a
las oposiciones (tanto de derecha como de izquierda).
No obstante, ambos triunfadores saben que también han
salido golpeados en esas consultas.
Cameron hoy puede verse tentado a hacer concesiones
para salvar la cabeza de Clegg buscando que su partido no lo saque de la jefatura para poner a alguien hostil a la coalición con los conservadores. Además, en esas mismas
elecciones ha ganado ampliamente en Escocia, el segundo país del Reino Unido, el Partido Nacional que pide la independencia.
Correa, por su parte, puede acabar ganando poco
margen en la mayoría de las preguntas mientras en una minoría de éstas salga derrotado. Este resultado va a envalentonar a sus adversarios quienes asegurarán que vienen avanzando
en minarlo.
Tras que los nacionalistas dominan ampliamente el
gobierno de Esocia han de lograr para que haya
un
referendo antes del 2015 para decidir la
independencia
Distintas
consultas
En el caso británico había una única y sencilla
pregunta: si se estaba a favor de la propuesta de que en las elecciones parlamentarias quien gane no sea (como es ahora) el que logre la mayoría simple de votos, sino quien
triunfe con la mayoría de las preferencias.
Allí la complicación estaba en que
el mismo día, además, se elegían a los 3 gobiernos nacionales que tiene el Reino (asambleas de Gales e Irlanda del Norte y parlamento de Escocia), a muchos
municipios ingleses fuera de Londres y a los del Ulster, e incluso a algunos alcaldes y parlamentarios.
En el caso ecuatoriano solo se votaban por 10
preguntas, aunque éstas de por sí eran extensas o complicadas (una mitad de carácter obligatorio y la otra consultiva).
En ambos referendos mucha gente decidió simplificar
sus respuestas como si tuviera que pronunciarse a favor o en contra del gobernante que fue quien impuso tales preguntas.
Por eso ambos procesos acabaron, en parte, como una
consulta para ver si aprobaban o no al presidente ecuatoriano Rafael Correa (quien convocó a éste para buscar levantar su autoridad y prerrogativas tras el motín policial del 30
de septiembre pasado) o al vice-primer ministro británico Nick Clegg (quien puso como su requisito central para crear la actual coalición gubernamental con el premier conservador
David Cameron el que se diera un referendo para modificar el mecanismo electoral que solo deja dos partidos para alternarse en el poder y que le ha cerrado el poder a sus
liberales durante 9 décadas).
Los ‘tories’ hábilmente utilizaron a Clegg como
escudo. Todo el descontento contra los recortes fiscales ordenados por Londres se concentró en él. Los liberales aparecieron como el partido que traicionaba sus promesas
electorales y que merecía ser castigado. En Inglaterra perdieron casi la mitad de sus concejales y en Gales y Escocia se redujeron ampliamente.
Cameron ganó el referendo transformando a éste en uno
a favor o en contra de su socio Clegg o de que haya gobiernos de un solo partido o de coalición.
Mientras que en Reino Unido se sabía desde antes del
inicio de los conteos que el No iba a sacar el doble de votos que el sí, en Ecuador la situación no es tan clara a 3 días del cierre de las ánforas.
Correa inicialmente estimaba que ganaría éste por
amplio margen y las primeras encuestas a boca de urna le daban un triunfo ‘a la británica’ (esto es: de 2 a 1). No obstante, cuando la corte electoral ecuatoriana solo ha
publicado la mitad de los recuentos, la situación es más compleja.
En la mitad de las provincias ganan los Sí y en la
otra los No. A nivel general los Sí vienen triunfando pero con pocos puntos o décimas de ventaja. En 2 de las 10 preguntas vienen aventajando levemente el NO. Los 8 Sí que han
ganado lo han hecho con menos del 50% y a poca distancia de los No que siempre superan el 40%, mientras que los nulos/blancos son de al menos un 10%.
Aún es prematuro hacer un análisis final. El
presidente ecuatoriano, si bien podrá festejar triunfos, ha evidenciado cierto desgaste. Si él ganase lo habría hecho pero sin estar dando correazos a sus
adversarios.
El No de Cameron a la reforma electoral fue
contundente.
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