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NC Este es un blogue netamente social y polìtico con un punto de vista personal de la sociedad ecuatoriana,latino-américa y el mundo.El principal de mis objetivos es informar,bromear,ridiculizar en fin combatir el poder en todas sus manifestaciones. bueno chao

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LOS LE PEN Y LOS FUJIMORI

Los Le Pen y los Fujimori

  

EL RECIENTE BALOTAJE MAS IMPORTANTE FUE EL DEL BRASIL  



 

Balotajes en la historia 

 

La elección presidencial en dos vueltas es un sistema relativamente nuevo.  Hoy Francia y  13 de las 20 repúblicas latinoamericanas lo usan. Sus creadores lo consideran un mecanismo diseñado para lograr un gobierno respaldado por la mayoría de los votantes evitando la experiencia chilena de Allende donde la presidencia pasa a quien saque más votos (aunque no llegue ni al 40%), tal como sigue aconteciendo en México, o la que caracterizó a Bolivia a fines del siglo XX donde el parlamento terminaba nominando a quien hubiese perdido en las urnas.

En la mayoría de los casos la presidencia pasa a quien haya ganado la primera vuelta, varias veces sin que haya necesidad de ir a una segunda.  Sin embargo, hay circunstancias en las cuales quien quedó segundo acaba ganando la vuelta final.

Perú, en ese sentido, es el caso más resaltante. En la mitad de los 4 balotajes que hasta hoy ha tenido ese país  terminó venciendo el inicial perdedor de la primera vuelta. En 1990 y 2006 quien quedó segundo acabó llegando a palacio con el voto de la mayor parte de los derrotados en la primera jornada apelando a la necesidad de frenar al peligro mayor.

El 5 de junio el Perú debe llevar a cabo el quinto balotaje de su historia. Por una parte está Ollanta Humala, quien de no ganar se convertiría en la primera persona en el mundo que triunfa en dos primeras rondas consecutivas (2006 y 2011) pero quien es derrotado en el turno final. Por otro lado está la hija de Fujimori, quien en 1990 fue el primer perdedor de una segunda vuelta que ganó un balotaje en ese país y quien –además- nunca ha sido derrotado en ninguna de las 3 presidenciales en las que ha competido.

Humala y Keiko han sacado, respectivamente, el 31.7% y del 23.6% de los votos válidos. El porcentaje de Keiko es el más bajo que haya sacado peruano alguno al ingresar en un balotaje. No obstante, otros suramericanos llegaron a la presidencia tras haber conseguido un porcentaje aún más chico que ese en la primera vuelta.

En Argentina 2003 Kirchner obtuvo el 22.24% frente al 24.45% de Menem.  En Ecuador 2006 Rafael Correa sacó el 22.89% ante el 26.64% de Álvaro Noboa. En Argentina Menem se retiró pues sabía que el grueso del resto se iba a unir contra él para secundar a Kirchner (quien, encima, es miembro de su mismo partido justicialista). En Ecuador Correa acabó recibiendo el 56.67% apelando al apoyo del centro a la izquierda contra su millonario rival.

En ambos casos el nacionalismo se impuso a una derecha que solo le aventajó inicialmente por 2 a 4 puntos.

En el Perú el nacionalista Ollanta le lleva 8 puntos a Keiko, y entre 5 a 8 puntos a los que entonces obtuvieron Menem o Noboa.  Encima es la segunda vez consecutiva que gana una primera vuelta (y, además, con un similar porcentaje).

La Fujimori no tiene la ventaja que tuvo su padre, Kirchner o Correa de poder querer unir en torno a ella al grueso de los derrotados en la primera vuelta, pues muchos de ellos no están convencidos que ella represente el ‘mal menor’ ante Humala.


 

LOS GENERALES PINOCHET Y BANZER CUANDO ERAN DICTADORES EN CHILE Y BOLIVIA

 
 

Keiko Fujimori: entre Le Pen y Bánzer

 

Keiko Fujimori ha entrado a la segunda vuelta peruana tras haber obtenido en la primera el 20.7% de los votos totales y el 23.5% de los votos válidos.  Ella debe estudiar los casos de otras fuerzas que han ocupado similar espacio político en otras latitudes: el de la derecha dura, populista y de raíces autocráticas.

Dos figuras  que tienen ciertos parecidos con el fujimorismo son los franceses Le Pen y el boliviano Hugo Bánzer, aunque entre los tres hay notables diferencias.

Jean Marie Le Pen es el gestor del Frente Nacional que se basa en las capas medias y pobres galas resentidas con la inmigración y que tiene activistas que no ven tan mal a la dictadura que impusieron los nazis cuando ocuparon Francia. Bánzer es el presidente militar contemporáneo que más años ha gobernado Bolivia (1971-78 y 1997-2001). Él debutó en el poder con un golpe contra el izquierdista Torres, iniciando el ciclo de juntas gorilas que se impondrían luego en Chile, Uruguay y Argentina.

Le Pen tenía un electorado duro que siempre le respaldaba (tal como hoy pasa con el fujimorismo) pero jamás pudo romper el cerco que le impusieron el resto de partidos para aislarle. Fue el presidenciable de la ultraderecha gala en 1974, 1988, 1995, 2002 y 2007, pero solo en el 2002 pudo entrar al balotaje. Entonces el centroderechista Chirac pudo torear su poca popularidad apelando al respaldo de todo el resto del arco iris contra el ‘peligro fascista’ y llegó a la presidencia con el 80% (uno de los porcentajes más altos que se haya dado en una democracia multipartidaria en el mundo).

Hoy su hija Marine le reemplaza en la jefatura de su movimiento, el cual sigue marginalizado.

A diferencia de los Le Pen (y de los Fujimori) Bánzer si llegó a romper el cerco, aunque eso le costó mucho tiempo y concesiones.

Él, después de dejar de ser dictador en 1971-78, se lanzó como candidato en las presidenciales de Bolivia en 1979, 1980 y 1985. En todas éstas él también tenía un electorado consistente que, como el del fujimorismo, superaba el 20% y se apoyaba en la gente que añoraba la estabilidad y el crecimiento económicos que él impuso con su mano dura contra los subversivos. En esos 2 primeros comicios él quedó tercero pero en 1985 él ganó, pero con poco más de un cuarto de los votos.

Entonces Paz Estenssoro, quien quedó segundo, consiguió el apoyo del grueso del resto del congreso para llevarle a palacio contra el supuesto ‘mal mayor’.

Bánzer fue dándose cuenta que él siempre podría mantener su caudal electoral pero que, aunque sacase la primera mayoría, siempre le iban a vetar si es que no modificaba su política de alianzas. En 1989 él, al igual que en 1993, terminó segundo. Sin embargo, entonces él hace una jugada maestra aliándose al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, a quien él había perseguido durante su dictadura, para llevar a su candidato Paz Zamora (quien quedó tercero en las elecciones) a la presidencia en base a un gobierno de coalición donde los banzeristas imponían el programa económico. Gracias a ello el ex dictador empezó a romper el cerco y en 1997 logró que 4 de los 5 grandes partidos del congreso le lleven constitucionalmente al poder.

 

 

Marine Le Pen junto a su padre Jean Marine liderando el campo anti-Islam

 

 

Los Le Pen y los Fujimori

 

Jean Marie Le Pen ha sido el líder más importante y popular que haya tenido la extrema derecha francesa (y también europea) entorno a la misma época en que Alberto Fujimori gobernó al Perú.

Su movimiento, al igual que el fujimorismo, se asienta en sectores populares y pobres. Mientras la fuerza de Le Pen se basa en el resentimiento hacia los inmigrantes (muchos de ellos musulmanes a quienes él acusa de anidar terroristas), la del fujimorismo se basa en los triunfos que éste tuvo en la ‘guerra antiterrorista’.

Tras haber competido en 5 presidenciales Le Pen dejó la jefatura de su ‘Frente Nacional’ a su hija Marine. Fujimori, tras haber ganado 3 presidenciales, perdido en sus intentos de ser el primer ex mandatario americano en postular al congreso japonés y haber sido extraditado a Lima donde cumple condena, le ha dejado la cabeza de su movimiento a sus descendientes. Su hija Keiko le representa a él en la segunda vuelta presidencial del 5 de junio y su hijo Kenji fue el congresista capitalino más votado.

 Mientras los Le Pen son xenófobos, los Fujimori tienen nombres y apellidos completos en japonés y la apresada cabeza de la dinastía tiene ciudadanía nipona. Si los Le Pen fomentan el retorno a la pureza nacional francesa, los Fujimori reivindican la pasada década peruana del noventa abierta a las grandes inversiones extranjeras.

Los Le Pen nunca lograron desbloquear el cerco que el resto de los partidos de derecha, centro e izquierda del sistema francés les impusieron contra ellos, acusados de tener un tufo racista y fascista. En el 2002 Le Pen padre llegó a la segunda vuelta pero compitiendo con Chirac (centroderecha) quien recibió los votos del resto del espectro y condujo al aislamiento y posterior minimización de su movimiento. Si él hubiese competido con los socialistas (y mejor aún con un comunista) sus chances de haber logrado captar el voto del centro se hubieran ampliado.

Keiko tiene la ventaja de que no ha entrado en el balotaje compitiendo con un liberal como PPK, Toledo o Castañeda, sino con la izquierda nacionalista.  

Esto le permite a ella buscar apelar al centro y a la derecha ‘moderada’ con una estrategia similar a la que tuvo Alan García en el 2006 planteando la unión del resto del espectro político contra el ‘peligro chavista’ de Humala. El problema que ella tiene es que el nacionalista ha aprendido la lección pasada, se ha distanciado de Caracas y concita en muchos sectores del centro y la derecha menos resistencia que ella, quien en su mitin de cierre de campaña (dado en el 19 aniversario del auto-golpe de Abril de 1992) siguió reivindicando dicha herencia.  

Ella debe escoger entre evolucionar hacia el centro o en la de mantenerse en su discurso fujimorista duro preparándose para el 2,016 buscando ampliar su base militante. Esto último sería algo que quisiera Humala para querer proyectarse como una versión chola de Chirac.

 

 

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