COMBATE. Soldados de Estados Unidos durante un patrullaje al oriente de Afganistán. AFP
WASHNGTON, EFE
El presidente de EE.UU., Barack Obama, anunció ayer en su discurso a la nación la retirada de 33.000 soldados de Afganistán para septiembre de 2012.
Los primeros 10.000 soldados abandonarán el país asiático a lo largo de este año y los restantes 23.000 antes de que finalice septiembre del año próximo.
Los 33.000 soldados representan el refuerzo desplegado el año pasado en Afganistán para mejorar la seguridad en el país, detener el impulso talibán y contribuir a formar a las fuerzas
afganas.
Obama telefoneó a varios líderes internacionales, entre ellos el propio presidente afgano, Hamid Karzai; el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen; el primer ministro
británico, David Cameron; el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel.
También informó de su decisión al presidente paquistaní, Asif Ali
Zardari.
Una guerra costosa
Obama ha tomado su decisión tras determinar que se habían logrado éxitos significativos en las metas que se había trazado en Afganistán: atajar el avance de los talibanes, derrotar a Al
Qaeda y que las fuerzas afganas estuvieran en condiciones de hacerse cargo de la seguridad del país.
En la actualidad, las otrora plazas fuertes de los talibanes en Helmand y Kandahar se encuentran ya en manos aliadas.
Se han eliminado varios jefes de la red terrorista Al Qaeda, en particular a su líder, Osama Bin Laden, y se han asestado duros golpes a su capacidad de formación y operación, al tiempo
que se han detenido a terroristas que se preparaban para cometer atentados.
A estos factores se suman cuestiones domésticas como el coste de la guerra o las bajas entre las filas estadounidenses.
Discurso
Anuncios y reuniones
Obama confirmó que la Cumbre de la OTAN del año próximo tendrá lugar en mayo en Chicago.
Esta ciudad también acogerá en esas fechas la próxima Cumbre del G8.
Obama comunicó su decisión en una serie de reuniones, entre ellas con el secretario de Defensa saliente, Robert Gates, y la secretaria de Estado, Hillary Clinton.
Anteayer también quedó confirmado en el Senado por unanimidad como nuevo secretario de Defensa Leon Panetta, el hombre que tendrá que supervisar la retirada.
Consejos contradictorios
La decisión de Obama llega tras recibir diversas advertencias de sus asesores.
El estamento militar y el propio Gates abogaban por una retirada muy gradual y reducida al principio, con el argumento de que los logros de seguridad en Afganistán son aún muy
frágiles.
Por contra, otros asesores, entre otras cosas ante la proximidad de las elecciones presidenciales el año que viene, y con la impopularidad de esta guerra de diez años en mente eran más
partidarios de una marcha más rauda.
Cifras
51%
de los estadounidenses no cree que su país deba continuar en
Afganistán.
43% apoya esa presencia militar.
100.000
soldados estadounidenses están desplegados en Afganistán.