MATANZAS. En Honduras continúan los asesinatos de periodistas y opositores. Archivo
WASHINGTON, EFE-AFP
Human Rights Watch (HRW) alertó ayer de nuevo del deterioro que sufrieron los derechos humanos en varios países latinoamericanos, no sólo por la represión de los Gobiernos, como Cuba o
Venezuela, sino también por la acción del crimen organizado, como ocurre en México.
La organización presentó un amplio informe, de 649 páginas, sobre las prácticas de derechos humanos en todo el mundo, entre ellos la situación que se vive en la región
latinoamericana.
El problema cubano
Uno de los apartados más duros corresponde a Cuba, "el único país de América Latina donde se reprimen casi todas las formas de disenso político".
Human Rights Watch destaca que durante 2010, La Habana continuó imponiendo el consenso político a través de procesos penales, golpizas, persecución, denegación de empleo y restricciones
de viaje.
La organización sostiene que Raúl Castro "ha mantenido plenamente activas las estructuras jurídicas e institucionales represivas de Cuba".
Los poderes de Chávez
En Venezuela, el informe señala que el control del Gobierno sobre el poder Judicial y el debilitamiento del sistema de control democrático han contribuido a generar una "precaria"
situación de derechos humanos en la que "los abusos policiales y la impunidad representan un grave problema".
"Sin un control judicial de sus acciones, el Gobierno del presidente, Hugo Chávez, ha socavado sistemáticamente la libertad de expresión de los periodistas, la libertad sindical y la
capacidad de las organizaciones y defensores de derechos humanos de promover derechos básicos", indica.
Ante la delincuencia
Además de la represión que ejercen los Gobiernos, el crimen organizado también ejerce una influencia nefasta sobre los derechos humanos en la región.

Así ocurre por ejemplo en México, donde según el informe, muchos de los problemas más graves de derechos humanos que se manifestaron durante 2010 fueron el resultado de enfrentamientos
violentos entre las fuerzas de seguridad del Estado y el crimen organizado, así como entre distintos grupos delictivos.
HRW denuncia que si bien el Ejército mexicano continúa cometiendo graves abusos durante operativos de seguridad pública, "los responsables casi nunca responden ante la justicia por sus
actos".
Colombia, Honduras y Bolivia
En Colombia, el informe destaca que el conflicto armado interno siguió estando asociado a "graves abusos" por parte de grupos armados irregulares, como las guerrillas y los grupos
sucesores de los paramilitares.
Con respecto a Honduras, el informe destaca que los responsables de las violaciones de derechos humanos cometidas en forma generalizada por el Gobierno de facto instaurado con
posterioridad al golpe de Estado que depuso al presidente Manuel Zelaya, "no han rendido cuentas por sus actos".
La impunidad es también uno de los "problemas serios" en Bolivia, especialmente "la impunidad por las violaciones de derechos humanos".
"Todavía no se ha esclarecido cuál fue el destino de la gran cantidad de personas que desaparecieron antes del restablecimiento de la democracia en 1982, y la mayoría de los
responsables de las desapariciones y ejecuciones extrajudiciales no han sido llevados ante la justicia", añadió el informe.
Guatemala
Human Rights Watch también critica el desempeño de Guatemala, donde según esa organización "las fuerzas del orden se han mostrado incapaces de contener a los poderosos grupos del crimen
organizado y las pandillas criminales", lo que ha contribuido a que ese país tenga "una de las más altas tasas de crímenes" en el continente.
Chile, Argentina y Brasil
Algo parecido ocurre en Chile, donde los policías acusados de violaciones de derechos humanos continúan siendo investigados y juzgados ante tribunales militares que no cumplen con
estándares internacionales sobre independencia e imparcialidad, según el informe.
En Argentina, el informe destaca el progreso "significativo" en los juicios contra militares y policías por desapariciones, asesinatos y torturas ocurridas durante el "terrorismo de
estado" de
1976-1983, si bien hubo demoras procesales.
Otro de los países analizados en Brasil, una nación que se ha consolidado como "una de las democracias más influyentes en temas regionales y mundiales de los últimos años", indicó el
informe que sostuvo que "aún subsisten importantes desafíos en materia de derechos humanos".
La diplomacia blanda
La ONU y la UE cometen un error "alarmante" al apostar por la política del "guante de seda" en vez de la condena pública para presionar a los regímenes que violan los derechos humanos
en el mundo, denunció Human Rights Watch (HRW) en su informe anual.
La organización deplora el "fracaso de los países supuestamente campeones" de estos derechos a la hora de influir en la actitud de los Estados represivos, escribe su director general,
Kenneth Roth, en la introducción del documento sobre 2010.