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¿Post-Latinoamérica?
De la 4’ cumbre suramericana a las 20’ cumbre iberoamericana
En la semana que va del último viernes de noviembre al primero de diciembre se realizan
dos cumbres que muestran el giro estratégico de América Latina. La primera se dio en la zona más nórdica del Atlántico suramericano (Guyana) y la segunda se dará en el país más
austral del Atlántico suramericano (Argentina).
En ambas cumbres asisten los presidentes (o sus cancilleres) de las 9 repúblicas hispanas
de los Andes y de la cuenca de La Plata (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay y Uruguay) más Brasil. En la primera se agregaron, además, los
presidentes de las 2 Guayanas independientes (Guyana de habla inglesa y Surinam que habla holandés y su propia lengua criolla). En la segunda solo asisten países de idioma oficial
ibérico por lo que, al mencionado conjunto brasilero-hispano suramericano, se le agregan todos los países mesoamericanos de idioma oficial castellano (México, América
Central, Cuba y Dominicana) más los 3 Estados de la península ibérica (España, Portugal y Andorra).
Mientras en la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) participan como observadores
Panamá y México, la Comunidad Iberoamericana de Naciones (CIN) se abre a Puerto Rico y al menos 8 naciones del Asia y África que fueron colonias ibéricas pero gobernadas desde la
actual América Latina.
Ambas organizaciones internacionales, que son de relativamente reciente fundación, marcan
una nueva evolución de lo que es América Latina.
América Latina durante la bipolaridad
En la época que se dio la guerra fría (1948-91) los EEUU desarrollaron la idea de que
todos los países americanos que estaban al sur de su frontera (especialmente los de lengua oficial española, portugués o francesa) eran agrupados bajo el membrete de “América
Latina”. Esta, a su vez, era considerada como el “patio trasero” de América (nombre de todo un continente que, no obstante, quedaba reducido a la potencia que ocupaba menos de un
cuarto de su territorio: los EEUU).
Para Washington la América Latina era la parte menos desarrollada de su hemisferio que
estaba destinada a seguir al hermano mayor. La Organización de Estados Americanos (OEA) vigilaba dicho rol y aisló a la nación que no obedeció a dicha autoridad (Cuba
castrista).
En los 1980s cuando Washington y Londres lanzan una ofensiva mundial para privatizar
empresas y liberalizar las economías y regímenes políticos, la cual termina por lograr derrumbar al bloque soviético, América Latina siguió dicha ruta.
En 1989 cae el muro de Berlín y luego, como dominós, se desploman todos
los regímenes de partido único comunista en Europa oriental. En 1991 cae el partido comunista soviético y se desintegra la Unión Soviética en 15 repúblicas pro-mercado.
Este es el momento en el cual EEUU entra a su cenit como la única potencia global. Esto
se traduce en que Washington se auto-erige como el policía global que tiene derecho a atacar cualquier país que ésta considere ‘paria’, empezando por Iraq en 1991 (y luego en el
2003).
La primera cumbre iberoamericana
En julio 1991 Guadalajara es el escenario de la primera cumbre iberoamericana. Desde
entonces, cada año se ha desarrollado una y los dos jefes de Estado que más han asistido a éstas son el rey Juan Carlos de España y Fidel Castro. El primero no se pierde a ninguna
de ellas, mientras que el segundo dejó de asistir a éstas cuando hace un lustro una enfermedad casi le quita la vida.
Ambos mandatarios que tienen una ideología tan contrapuesta se encontraron entre los
grandes impulsores del nuevo ibero-americanismo por sus propias razones.
Cuba logró usar a las cumbres iberoamericanas para romper su aislamiento internacional.
En 1991, cuando se realizó la primera de estas citas entre gobernantes, los Castro se encontraban en su peor momento diplomático. Su único aliado latinoamericano (el sandinismo
nicaragüense) fue echado del poder tras perder los comicios de 1990 ante la derecha, mientras que el bloque soviético (que tanto le comercializaba y servía de paraguas económico y
militar ante Washington) se desmoronaba. Entonces, todo el hemisferio americano aceptaba el “consenso de Washington” que planteaba que desde Alaska hasta la Tierra del Fuego los
mercados y regímenes políticos deberían adoptar una nueva forma de liberalismo y tender a ir hacia un Acuerdo de Libre Comercio Americano (ALCA).
Las cumbres iberoamericanas eran el espacio que usaba Cuba para conseguir el
reconocimiento diplomático de su vecindario y para poder crear un contrapeso ante la OEA. Estas también fueron utilizadas por la Unión Europea para, mediante los auspicios de
España y Portugal, acercarse a América Latina.
España, por su lado, acababa de sumarse a la Unión Europea un
lustro atrás (1986) y se encontraba en su primera década y media de post-franquismo. Tanto ésta como su vecina Portugal habían tenido desde antes de la II Guerra Mundial (1939-45)
hasta los 1970s dictaduras fascistas. Este tipo de autocracias les había aislado tanto de la comunidad europea como de sus ex dependencias latinoamericanas.
Mientras Londres, París y Ámsterdam habían logrado reagrupar a la
mayoría de sus ex colonias en nuevas comunidades de naciones timoneadas por ellas, Madrid y Lisboa carecían de un ente que las relacionara con sus vastas ex
dependencias. En 1996 (5 años después de la 1era cumbre iberoamericana) se crearía la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP) integrando
a Brasil, Mozambique, Angola, Portugal, Guinea Bissau, Timor este, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe.
En la CPLP, sin embargo, Lisboa no jugaría el mismo rol dominante que las otras potencias
europeas tienen en relación a sus respectivas comunidades. A diferencia de lo que pasa en la Francofonía, la Mancomunidad Británica y la Unión Neerlandesa, donde la
principal población que habla el francés, inglés u holandés se halla en la nación europea que capitanea dicho bloque, en el mundo lusófono Brasil cuenta
casi con 20 veces más luso-hablantes que Portugal. El peso político, económico y militar de Brasil, coloso que llegó a ser el centro del imperio portugués y que fue independizado
por un rey portugués, cuenta más en el mundo que el de Portugal.
España nunca pudo crear una comunidad pan-hispánica de Estados y la Comunidad
Iberoamericana le sirvió para restablecer mejores relaciones con sus ex dependencias americanas, con Portugal y con Brasil.
La CIN celebra su 20ava cumbre cuando todas las naciones caribe-latino
americanas
vienen de formar su primera Comunidad de Estados sin los EEUU
Los efectos de las cumbres iberoamericanas
Si uno compara la situación de América Latina de hace 2 décadas
con la actual, verá significativas diferencias.
En 1991 América Latina marchaba siempre tras Washington y Cuba estaba bloqueada. Hoy Cuba
supo manejar a las cumbres iberoamericanas para minar tal cerco y lograr que la OEA le levante el veto (aunque ésta última reniegue de la OEA).
En 1999 América Latina se junta con el Caribe para realizar cumbres
bianuales con la Unión Europea. Estas medidas le sirven para buscar un contrapeso a la fuerte hegemonía de Washington en la región y para irse ampliando hacia más de
una veintena de países caribeños de lengua oficial inglesa, holandesa y francesa con los cuales no hubo mucho intercambio (debido a que la mayor parte de los países de la región
caribeña recién empezó a descolonizarse un siglo y medio después de las primeras independencias latinoamericanas).
Un año después en Brasilia 2000 se crea la Iniciativa de Integración Regional
Sudamericana (IIRSA) que une a las 12 repúblicas suramericanas. A la subsiguiente cumbre bianual (Cuzco 2004) se lanza el proyecto de crear una Unión de Naciones
Suramericanas (UNASUR), la cual debería ser un bloque que uniera a dicho subcontinente de manera similar a cómo la Unión Europea
había venido unificando a su propio continente.
El proyecto suramericano reflejaba un progresivo giro de Brasil, quien tradicionalmente
se había orientado más hacia EEUU o el Atlántico, y que desde la era Cardoso-Lula vira hacia sus vecinos buscando convertirse en potencia regional de cara a aspirar a ser potencia
mundial.
Las cumbres iberoamericanas hicieron que América Latina cambiara. Por un lado hicieron
que ésta adoptase su primer bloque regional con dos potencias que no fueran los dos colosos norteamericanos (EEUU y Canadá), lo cual les ayudó a disminuir tanta presencia de éstos
para poder negociar mejorar sus relaciones con la Unión Europea, con su vecindario caribeño y luego con otras regiones del mundo.
Las cumbres suramericanas hicieron que se empezase a quebrar esa diferencia histórica
entre los hispano-suramericanos con Brasil y entre éstos y sus vecinos no latinos. Este movimiento de conjunción de la América al sur de EEUU latina y no latina también se plasma
en la incorporación de Belice al Sistema de Integración Americano (SICA), uno de los bloques regionales que tiene las raíces más antiguas en las Américas. En el 2010 se crea la
Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe, la cual une a todos los 33 países independientes americanos al sur de EEUU (salvo Honduras).
Post-América Latina
América Latina fue un concepto acuñado por el imperio francés para querer conquistar
México en los 1860s y luego desarrollado por Washington y Londres para debilitar la presencia española. Este término nunca causó el entusiasmo de los
brasileros quienes lo veían como un sinónimo de la América castellana.
El fin de la guerra fría ha conllevado a la desaparición de antiguas estructuras
geopolíticas (como ‘Yugoeslavia’ o ‘Europa oriental’). Algo similar viene pasando con América Latina.
El nuevo presidente de la UNASUR no se ha criado en ninguna lengua o religión latina, y
es el primer anglo-parlante, hindú, caribeño y moreno en liderar este organismo.
Lo que muestran las cumbres sur e ibero americanas es que América Latina se abraza con el
Caribe no latino o con el resto de países de lengua ibérica del mundo. Esto, al mismo tiempo que sus tasas de crecimiento económico superan a las del hemisferio norte.
Un estudio de Goldman Sachs asevera que para el 2050 la mitad de las 5 grandes economías
serán iberoamericanas. Brasil y México desplazarán a Japón, Alemania y Reino Unido de sus sitiales, mientras que EEUU en 4 décadas se tornará más bilingüe que la actual
Canadá.
Conferencia sobre las cumbres sur e ibero americanas en la LSE este jueves 2 a
las 6 pm en el aula D602 del edificio Saint Clements. Aldwych.
Países que participan en la Cumbre Iberoamericana.
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