ENCUENTRO. El Presidente habló sobre el tema con un medio televisivo local, la noche del martes.
LA HORA Y EFE
El presidente, Rafael Correa, señaló ayer que sólo aceptará las recomendaciones que podría emitir la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la libertad de expresión si
son "razonables", pero no si están basadas en "mentiras".
"Si va a tomar una resolución en base de mentiras, por supuesto que no la aceptaremos", dijo el Mandatario en una entrevista radial.
El martes, representantes del Gobierno mantuvieron en una audiencia ante la CIDH que en Ecuador se respeta plenamente la libertad de expresión, mientras que grupos de periodistas
denunciaron presión por parte del Ejecutivo, "estigmatización" y ataques "sistemáticos".
Además, en una entrevista televisiva el martes, tras esa sesión, que tuvo lugar en Washington, Correa alertó de que la CIDH "no es el oráculo de Delfos", aunque dijo que su Gobierno sí
aceptaría una visita de una delegación de la Comisión. "Que venga cuantas veces quiera, bienvenida. Para venir no necesita invitación", afirmó.
Reacción
Varios analistas criticaron la participación de la comitiva oficial del Gobierno que asistió a la cita, sobre todo, por no responder con una invitación formal para que el órgano realice
una visita al país y así analice ‘in situ’ la realidad. También hay críticas a sus argumentos.
Marcelo Fernández de Córdova, exvicecanciller, por ejemplo, calificó de “lamentable” que el Gobierno no haya invitado formalmente a la CIDH a que venga al país. “En el pasado ha venido
y ha servido para ratificar o corregir, no es que va a venir a sancionar o acusar, además, quien nada debe nada teme”, sostuvo.
Juan Carlos Solines, jurista, por su parte, señaló que la participación de la parte oficial fue “pobre”, tanto en la forma como en el fondo. A su criterio, en la forma porque él llevó a
una delegación nutrida para tratar de transmitir una imagen de fortaleza. Pero, “lo que se logró es demostrar que todas las instituciones del Estado, inclusive las que están llamadas a
ser independientes, como la Procuraduría y la Corte Constitucional, están alineadas para defender los actos y políticas del Gobierno”, anotó.
Argumentos
Lo más reprochable para Solines, fue la intervención del procurador, Diego García, porque “él es el abogado del Estado, no del presidente o del Gobierno”.
En cuanto a lo de fondo, Solines indicó que la intervención del canciller, Ricardo Patiño, “fue un discurso que está bien para tarima porque fue principalmente para decir que este
Gobierno ha sido el que más carreteras ha hecho, el que más ha invertido. Exposición que no tenía nada que ver con la audiencia”.
A criterio de Solines, el Gobierno debía abordar puntualmente las preocupaciones que ocasionaron este pedido de audiencia. Por ejemplo, “debía explicar por qué los juicios tan
exorbitantes a los periodistas, por qué no se han respetado los debidos procesos, por qué las leyes no vulneran garantías constitucionales, en qué consisten esos artículos o cuerpos
normativos que están siendo cuestionados”.
La posición del Canciller
El canciller, Ricardo Patiño, ratificó ayer, en rueda de prensa su posición expresada en Washington.
“Queremos recordarles que también son humanos los derechos de los ecuatorianos que han sido excluidos sistemáticamente de sus derechos en los anteriores gobiernos. Pero, los destacados
caballeros sentados frente a nosotros nunca vinieron a abogar”, dijo en la cita y agregó que no recuerda haberlos visto en ese espacio en 1999 cuando un grupo de “banqueros corruptos
asaltó” las cuentas de los ecuatorianos.
Añadió que ante la “campaña abiertamente distorsionadora, mentirosa y confrontativa de las élites en el poder y de algunos medios de comunicación”, el Gobierno responde “con la verdad”
y confía en que el pueblo tenga el criterio y la suficiente información para construir su propia versión.
EL DATO
Más de una hora duró la sesión en Washington.