NC Este es un blogue netamente social y polìtico con un punto de vista personal de la sociedad ecuatoriana,latino-américa y el mundo.El principal de mis objetivos es informar,bromear,ridiculizar en fin combatir el poder en todas sus manifestaciones. bueno chao
Lo único que le queda a Piñera es echar mano al excedente de recursos y distribuirlos en inversiones sociales a corto y largo plazo - AP
CHILE: CUANDO EL ÉXITO ECONÓMICO NO CALMA EL DESCONTENTO SOCIAL
por Maximiliano Sbarbi Osuna | 14.07.11
Pese a que Chile cuenta con uno de los indicadores económicos más altos de América Latina, el gobierno de Piñera sufre huelgas y manifestaciones en varios sectores. Estudiantes, ecologistas, obreros, indígenas y mineros exigen una mayor distribución de la riqueza. La empresa estatal del cobre Codelco, que aporta el 40% de las exportaciones del país, se sumó al paro. La ola de descontento continúa, mientras se percibe un vacío de liderazgo, dado que la oposición no logra capitalizar la indignación social.
Para el pragmático presidente chileno, Sebastián Piñera, si los indicadores económicos son positivos, el país está bien. Sin embargo, en los últimos días surgieron problemas sociales en varios sectores.
Las protestas estudiantiles han tomado las calles, junto con los sindicatos que exigen elevar el salario mínimo. Además, surgió una casi unánime oposición a los proyectos hidroeléctricos HidroAysén en la Patagonia, la venta de las patentes de semillas autóctonas a empresas multinacionales, como por ejemplo la quínoa andina, y el escándalo de la mega empresa La Polar, que estafaba a sus clientes reprogramando a los morosos con tasas muy altas y presentando en sus balances créditos, que en realidad eran incobrables.
Ahora se suma también la huelga general en la empresa de cobre más importante del mundo, Codelco, que aporta el 40% de las exportaciones chilenas, para evitar lo que el gobierno llama modernización, pero podría ser un segundo intento de privatización por parte de la actual administración.
LA RESPUESTA DE PIÑERA ANTE LAS DEMANDAS
En las manifestaciones de los estudiantes fue utilizado un resabio de la era pinochetista, la fuerza brutal de los carabineros, que le puso su cuota de violencia a las marchas. Por su parte, el presidente llamó a un gran acuerdo nacional para la educación, que resulta insatisfactorio para los delegados estudiantiles que piden una mejor calidad para la educación pública, para que no queden afuera del sistema los estudiantes de bajos recursos.
Pasado ya el período de gracia que tienen los presidentes cuando asumen y mucho más luego del devastador terremoto y tsunami y la crisis de los 33 mineros, que fue resuelta exitosamente por el equipo de Piñera, el descontento de fondo no se puede tapar sólo con éxitos macroeconómicos.
Aquí está la paradoja. Chile crece a un promedio de un 7% anual, para este año se prevé un crecimiento superior al 8%, la tasa de desempleo es del 7% y el ingreso per cápita es de unos 15 mil dólares. Pero sucede que la riqueza no está bien distribuida.
El año pasado, para la reconstrucción del país, luego del terremoto, el gobierno autorizó a empresas privadas la edificación y el control de escuelas y hospitales, dejando en manos no estatales estos sectores vitales de la sociedad. Esto encareció los servicios y fue uno de los tantos orígenes del descontento social actual.
¿PRIVATIZACIÓN DEL COBRE?
Desde la dictadura de Pinochet, al aplicar las dolorosas medidas de la Escuela de Chicago, el gobierno comenzó a privatizar y a vender los activos y allí se forjó el modelo neoliberal. Luego, en la década del 80, el mismo Pinochet se mantuvo al margen de los economistas ortodoxos y evitó privatizar Codelco, de lo contrario el Estado quedaría malherido. Pero la salud y la educación ya habían sufrido recortes importantes.
Los casi 20 años de gobierno de la Concertación continuaron por el camino económico del último Pinochet. Mientras que Piñera ya había intentado privatizar indirectamente al gigante del cobre, poniendo a la venta una empresa que en gran parte depende de Codelco, la planta eléctrica Edelnor.
Piñera se tuvo que retractar y no la vendió, pero Edelnor aporta al Estado chileno 100 millones de dólares anuales. El gobierno de Piñera pretendió venderla a 870 millones de dólares, con lo cual en nueve años el comprador recuperaría la inversión de una empresa que tiene una vida productiva mucho más extensa.
EL FUTURO DEL DESCONTENTO
Se percibe un vacío de liderazgo, ya que al mismo tiempo comenzaron las protestas en varios sectores diferentes. La Concertación está tan desprestigiada que no logra capitalizar el descontento, como tampoco lo hacen los partidos de izquierda.
Por eso, lo único que le queda a Piñera es echar mano al excedente de recursos y distribuirlos en inversiones sociales a corto y largo plazo. Pero mientras las manifestaciones estén controladas evitará hacerlo, dado que su gobierno maneja al Estado como a una empresa, ignorando que los sectores básicos no deben arrojar una ganancia económica, sino social.
Además, el gobierno está no sólo está presionado por sectores populares, indígenas, estudiantes, sindicatos, mineros, ecologistas y obreros, sino que multinacionales, empresarios, bancos y organismos internacionales de crédito exigen competencia económica, austeridad, y una férrea disciplina fiscal, entre otras variables, que si se profundizaran, la brecha entre ricos y pobres se abriría aún más, en un país que cuenta con una de las desigualdades sociales más altas de América Latina.
Algunos analistas sostienen que el enorme crecimiento macroeconómico por sí solo va a balancear el descontento, pero también existe el temor de que la dirección de los recursos económicos no sea la correcta para sostener a los sectores sociales golpeados desde hace varias décadas con políticas puramente empresariales y financieras.
Queda ahora esperar cómo puede afectar la crisis a la imagen del presidente, que tiene a su favor que no existe ningún sector político – incluso dentro de su partido – que por ahora pueda aprovechar la movilización social