En Bogotá, hace cuatro años, en desarrollo de un operativo en el que fue dado de baja Darío Castro Bolaños, alias ‘Darío Nariño’, jefe de la Red Urbana Antonio Nariño de las FARC, las autoridades
pusieron coto parcial a la paulatina infiltración de la guerrilla para atacar puntos neurálgicos de la capital colombiana.

Agentes de la Policía Judicial e Inteligencia (Dijín) tuvieron acceso a gran cantidad de documentos, nombres, teléfonos y actividades de otros guerrilleros. Fue así como apareció por primera vez el
nombre de Adela Pérez Aguirre, conocida con los alias de ‘Camila’ y ‘Patricia’, la mujer a quien le fue confiscado el vídeo del Mono Jojoy que tiene más que nunca fracturadas las relaciones entre
Quito y Bogotá.
Con un detalle adicional: Camila resultó ser la compañera sentimental de Darío Castro Bolaños y enlace fundamental de Jorge Briceño, el ‘Mono Jojoy’, para facilitar sus planes de “urbanizar el
conflicto”, como lo anticipó el grupo subversivo hace casi una década.
Enviada especial
Entonces empezó la obsesión de la Dijín por ‘Camila’. Y se supo que desde su ingreso a las FARC, hace 19 años, era la escogida a la hora de llevar o traer razones o encomiendas de un frente a otro.
Su radio de operaciones se instaló en las localidades de Bosa, Suba y Ciudad Bolívar, dentro del perímetro urbano de Bogotá. Allí estructuró un grupo de jóvenes a su servicio.
A sus 35 años, ‘Camila’ se creía inmune frente a la mano de la justicia. Atentó contra el Presidente en sus tiempos como candidato, le dio un golpe de gracia al Estado al ejecutar el plan que segó
la vida del general Carlos Julio Gil Colorado en 1994 y puso explosivos a diestra y siniestra en Bogotá y sus alrededores antes de que pudiera ser reseñada por las autoridades. Poco a poco, sin
embargo, su prontuario se fue completando, hasta saberse, incluso, que a través de una prima mayor fue que entró a las FARC, que pasó por los frentes 42, 51 y 53, que el comandante ‘Alfonso Cano’
la designó para realizar labores políticas.

Pieza clave del Secretariado
“Era la mano derecha de ‘Cano’ para este tema”, dijo un oficial que siguió a Adela Pérez Aguirre durante meses. A él y a ‘Jojoy’ les reportaba movimientos y reuniones con líderes barriales,
universitarios y miembros del PC3.
Las autoridades no descartan que haya extendido sus contactos a políticos capitalinos en Bogotá.
Hace dos meses, antes de su captura, residía en un apartamento ubicado en el sector de Tibabuyes, Suba, donde guardaba tres computadores portátiles, una cámara de vídeo y otra de fotos y un juego
de visores nocturnos.
En el propósito de las FARC de tomarse Bogotá, Camila tenía una importancia mayúscula. “Por algo tenía el testamento de 'Tirofijo'. Ese material no se lo dan a cualquiera”, añadió el oficial.