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Soc. Alberto Solano de la Sala Torres
Es realmente preocupante la ola de desprestigio en contra de los docentes ecuatorianos, causada por una polémica PRUEBA ESCRITA, a la que tienen que someterse obligatoriamente todos los
maestros fiscales del país, excepto “la educación privada” y ciertas áreas formativas.
No es posible que se convoque a una MARCHA EN CONTRA DEL MAGISTERIO, invitando a los señores padres de familia y a los señores estudiantes, para que con gritos y consignas, censuren a
los maestros, a sabiendas que ellos son actores principales, corresponsables y parte del proceso educativo. De tal manera que con este tipo de actitudes y
convocatorias, lo que hacemos es poner al pueblo en contra del propio pueblo.
Toda lucha revolucionaria todo cambio, se ha llevado a efecto contando con los elementos principales y esenciales: una ideología firme que tienda ir hacia la consecución de los
más caros intereses de las masas populares o de las mayorías, los líderes verdaderos que surgen de las entrañas del pueblo, y las masas populares o trabajadores que
son los interesados y afectados directos que luchan y que ofrendan sus vidas por las transformaciones sociales.
En esta revolución ciudadana en la que todos colaboramos y apoyamos, se están haciendo las cosas al revés…o como lo hacían los gobiernos neoliberales anteriores, que todo lo
querían resolver con la amenaza, con la represión, con la congelación de sueldos, con el despido masivo; gobiernos que muchas veces amenazaron con llamar a jóvenes para que ocupen las
vacantes que dejen todos aquellos maestros que no obedezcan, o que no se sometan a las órdenes, caprichos y a la voluntad del capataz burgués de aquel entonces. Con estas caducas
y desgastadas estrategias no podemos hacer una revolución. Las grandes transformaciones, los cambios estructurales que necesita Ecuador, lo hacemos todos, unidos como un solo puño, pero
no fraccionándonos, no sembrando divergencias o barreras insalvables entre el líder en quien confiamos y le entregamos el poder, y las masas de trabajadores quienes lo elegimos y lo
respaldamos.
No creemos de ninguna manera que en una simple prueba escrita se pueda detectar toda la problemática estructural del proceso educativo. Ni tampoco, por no estar de acuerdo con dichas
pruebas que de ninguna manera se la puede llamar EVALUACIÓN, se puede calificar de “ mediocres” a todo el sector educativo. Y lo peor, que el prestigio, calidad y
respetabilidad de los docentes ecuatorianos, haya rodado por los suelos el día viernes luego de la marcha. La prensa internacional: CNN- TV.SUR- TV. Chile y diarios que se
mofan de lo que ellos llaman el pleito entre el Presidente y los docentes, pues en su discurso ridiculizó la posición del Magisterio Nacional y amenazó con mandarlos a su casa a
los 120 mil mediocres maestros que se nieguen someterse a la “prueba escrita”. Y su grito de guerra fue “ni un paso atrás” igual que don Sixto en la guerra con Perú.
“Primero me voy yo, y no el Ministro Raúl Vallejo”.
Señores por favor, depongamos estas actitudes de extrema vanidad y de desprecio hacia los trabajadores de la educación, no permitamos que los aires de poder que nos confirió
el pueblo se conviertan en el látigo de la discordia entre hermanos ecuatorianos. Sentémonos a dialogar y busquemos la solución al conflicto. La Revolución ciudadana
no se la consigue enfrentándonos entre el propio pueblo. Tenemos que luchar contra quienes hicieron pedazos a la educación ecuatoriana en los gobiernos anteriores.
La oposición de los maestros, no se sustenta precisamente en no querer presentarse a rendir dicha prueba escrita. Se fundamenta en cuestiones de fondo y de respeto y
cumplimiento de lo que dispone la Constitución ecuatoriana.
LOS MAESTROS MANIFIESTAN AL PAÍS
1. Somos los primeros en impulsar un proceso de diagnóstico, evaluación, calificación y mejoramiento de la calidad de la educación.
2. Hacer conocer al país que los docentes ecuatorianos ratifican su decisión de mantener un proceso de evaluación permanente de acuerdo a la Constitución Art. 346. Que
establece “existirá una Institución pública con autonomía” dedicada a llevar a efecto un permanente proceso de evaluación integral interno y externo que lleve al país a la consecución
de una educación científica y de excelencia, con docentes permanentemente inmersos en un programa de mejoramiento, actualización y globalización.
3. Evaluar el currículo, planes, programas, pénsum de estudios estandarizados para todo el país, así como proyectos de investigación, metodologías, que respondan a los intereses
del país.
4. Evaluar la infraestructura educativa: locales, laboratorios, bibliotecas, materiales didácticos globalizados, canchas, lugares de recreación, etc.
5. Las políticas educativas: mejoramiento permanente, actualización, revalorización de la profesión docente, evaluación de las responsabilidades del Ministerio de Educación
y sus funcionarios así como la implantación de verdaderas políticas educativas sin caer en la copia de otras realidades que nada tienen que ver con la nuestra.

6. Que se revise y evalúe el Presupuesto Nacional que debe destinar el Gobierno Nacional a la Investigación Científica y a la Educación. Que se le haga conocer al país
cuanto se le ha dedicado al sector educativo desde muchos años atrás en gobiernos anteriores. Que se le haga conocer al país los salarios miserables y precarios que siempre
hemos tenido los mediocres maestros ecuatorianos, y la de pauperización que ha sufrido “la profesión de docente”.
Finalmente, ecuatorianos. Los maestros somos los únicos que diariamente en las aulas, luchamos contra la mediocridad, la dependencia y el subdesarrollo de los educandos y los impulsamos
ir siempre en busca de la excelencia para hallar el norte que nos llevará a encontrar la verdadera razón de la Revolución Social y el cambio en el país.
Finalmente, con todo respeto a las autoridades del Gobierno. Los maestros con nuestros propios y escasos recursos salariales, hemos venido profesionalizándonos, actualizándonos,
realizando estudios de tercero y cuarto nivel, venciendo las barreras de los costos elevados y el tiempo invertido. Los maestros con nuestro trabajo incansable y sacrificado
en el campo donde jamás llega la modernidad y las autoridades, ahí hemos sembrado la semilla del saber y hemos sido los impulsores de la formación de nuestros jóvenes en beneficio del
país.
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