
Reunidos al alba en el barrio neoyorquino de Brooklyn para esperar algún coche que los recoja y les ofrezca trabajo, un grupo de inmigrantes debió desencantarse rápidamente: el sueño
americano ya no es lo que era.
Unos sesenta hombres vestidos de vaqueros, botas y camisetas, la mayoría latinoamericanos que llegaron a Estados Unidos clandestinamente, esperaban la llegada de un vehículo que los
condujera a alguna obra en la que pudieran trabajar por 60 o 100 dólares la jornada.
Pero ese día de la semana pasada sólo cuatro de ellos consiguieron trabajo, luego de dos horas de espera.
"Es horrible", dice Miguel González, de 48 años, quien dejó a su mujer y sus cuatro hijos hace dos meses en Puebla, México, para hacer el peligroso viaje clandestino que lo llevó hasta
Nueva York.
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La crisis financiera en Estados Unidos va a impulsar un movimiento de desaceleración de la inmigración que comenzó hace dos años, señala la rama hispana del instituto de investigación
Pew.
Todos vulnerables
"La construcción va a disminuir. Los restaurantes, las lavanderías, los salones de belleza tendrán menos demanda", estimó el demógrafo Andrew Beveridge, jefe del departamento de sociología
del instituto educativo Queens College.
"En el sector de servicios, las empleadas de limpieza y las niñeras sentirán la diferencia", señaló durante una entrevista a AFP.
Nancy Foner, socióloga del Hunter College en Nueva York, destaca a su vez que la crisis del crédito afectará especialmente a las familias de inmigrantes que intentan comprar su primera
vivienda.
"Son vulnerables porque si uno de los miembros de la familia pierde su empleo, se les hace muy difícil pagar un préstamo", dijo.
Sin trabajo
No obstante el sueño americano es persistente, incluso si para entrar a Estados Unidos estos indocumentados deben pagar una fortuna: 7.000 dólares desde México y 15.000 desde más lejos,
Ecuador por ejemplo.
Pablo Enrique, un salvadoreño de 31 años, piensa que los inmigrantes son prácticamente tomados como rehenes, dado que deben como mínimo reembolsar el precio del viaje, a menudo pagado con
préstamos familiares.
No ha visto a su familia en 12 años. "La situación está cada vez peor, hay menos y menos trabajo", afirma.
"No hay prácticamente nada de trabajo. En una semana, uno consigue sólo uno o dos", agrega.
MILES DE INDOCUMENTADOS
Tres millones de habitantes de Nueva York (sobre una población de 8,3 millones) nacieron en el extranjero: 51,7% de ellos en América Latina, 26,1% en Asia y 17,3% en Europa, según
estadísticas recientes.
Y el número de indocumentados alcanza varias centenas de miles de personas, de acuerdo a diversas fuentes.
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