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  • : NC Este es un blogue netamente social y polìtico con un punto de vista personal de la sociedad ecuatoriana,latino-américa y el mundo.El principal de mis objetivos es informar,bromear,ridiculizar en fin combatir el poder en todas sus manifestaciones. bueno chao
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23 août 2011 2 23 /08 /août /2011 11:24

Libia: un escenario complicado

En estos momentos la mayor parte de la media occidental viene festejando lo que percibe como una victoria de sus aliados libios frente a ’42 años de tiranía de Gadafi’. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja.

 

 

Informes contradictorios

El hecho de que las fuerzas libias pro-OTAN haya logrado entrar a varios puntos de Trípoli e incluso clamen controlar a la mayor parte de la capital, no asegura una victoria.

Es más, varios de los iniciales optimismos de la oposición vienen siendo tomados con pinzas por varios medios occidentales. La BBC reporta que no es cierto que los ‘rebeldes’ controlen el 90%de la capital (como se llegó a afirmar), que hay varias zonas donde no se les deja entrar o se les abalea y que algunos ‘insurgentes’ hablan de replegarse de ésta donde no se sienten seguros. Uno de los hijos de Gadafi que se dijo habían sido apresados se haya libre, así como el dictador y la mayor parte de sus ministros, familiares y hombres de confianza.

El gobierno nacional de transición, que la mayor parte de potencias europeas y norteamericanas reconocen como el legítimo de Libia, aún reside en Bengazi y no se ha trasladado a Trípoli.

Es una incógnita lo que ha pasado con varios batallones de élite del régimen quienes se suponían protegerían a Trípoli. No se conoce de masivas deserciones y no se puede descartar que el propio Gadafi haya dejado que sus enemigos lleguen a la ciudad donde está para poder emboscarlos, tal como inicialmente pasó en Bagdad 2003.

 

 

Tropas en Trípoli

Empero, el escenario libio es distinto al iraquí debido a que no hay una presencia de enajenantes tropas extranjeras y Trípoli no tiene tantas líneas de comunicación con el resto de su país.

Refugiándose en las calles, ventanas y rincones de la capital puede permitir a muchos oficiales gadafistas el poder eludir los bombardeos de la OTAN y producir bajas en tropas inexpertas y confiadas en su propia victoria.

Por otra parte, Gadafi mantiene sus fuerzas en la ciudad donde nació (Sirte) y otras de la zona central de Libia que es la base de la tribu (como Sabha) y se habla de que fuerzas suyas podrían arribar a Trípoli desde Zlitan.

De otro lado, no se sabe qué puede pasar en caso de que Gadafi sea derrotado. La OTAN quiere que el país sea administrado por el gobierno nacional transitorio liderado por altos funcionarios que sirvieron a Gadafi hasta hace medio año, quienes llaman a los insurgentes a no vengarse de los oficiales de la dictadura.

Empero, dicha coalición es muy inestable y heterogénea. Hace 3 semanas ésta empezó a explotar a raíz del asesinato del general Younis, el ex número dos de Gafadi que comandaba las tropas rebeldes.

 

 

Heterogeneidad

En la lucha contra Gadafi ha venido jugando un gran papel el clero, gran parte del cual está influenciado por corrientes fundamentalistas, de la Hermandad Musulmana egipcia y palestina (Hamas) y hasta de sectores que estuvieron ligados a Al Qaeda.

Es de notar el peso de varias mezquitas las cuales han ayudado a vertebrar a la insurgencia en Trípoli, mientras que las redes sociales que coadyuvaron a los levantamientos de Túnez o Egipto o a los disturbios ingleses, fueron limitadas o suprimidas por Gadafi.

 Libia es un país que nunca ha tenido una democracia multipartidaria. En el periodo que bordea a las dos guerras mundiales Libia pasó de ser una provincia del despótico imperio otomano a ser una colonia de la monarquía y el fascismo italianos. Tras una breve administración de los aliados en la post-guerra se convirtió en1951 en una de las primeras naciones africanas en descolonizarse, pero desde ese año hasta 1969 tuvo una monarquía autocrática, para que, desde entonces hasta hoy tenga 42 años de poder absoluto para Gadafi.

El gobierno transitorio ha mostrado sus credenciales democráticas al haber removido cupularmente a todo su gabinete en agosto. La bandera e himno nacionales que han adoptados son los del rey Idris I. La franja negra con la estrella y la media luna que se encuentra en el medio de la nueva tricolor es el símbolo de la autocrática antigua familia real libia. Los países árabes que más apoyan a los ‘rebeldes’ no son los más democratizados sino varias petro-monarquías del golfo pérsico.

Varios de los jóvenes que hoy se han levantado contra Gadafi querrán desbordar lo que muchos creen que es una guerra entre dos fracciones de ese régimen (una de ellas apoyada con bombardeos de la OTAN).

David Cameron ha dado a entender que los aliados han aprendido varias lecciones de lo que ha pasado antes en Afganistán e Irak. Su intervención no ha contrariado a la ONU ni ha despertado una gran oposición internacional o dentro de sus naciones. No han enviado tropas para no dar pretextos a Gadafi para que reclame unir a la nación contra los extranjeros. No se han divido como en el 2003 cuando Francia y Alemania se opusieron a bombardear Bagdad. Dicen que, a diferencia de Irak, tienen un plan de recambio.

Sin embargo, Gadafi ha demostrado que ha podido confrontarlos durante medio año (un lapso mayor que la resistencia que ofrecieron los talibanes y Hussein), que hay riesgos de que se mantenga una prolongada resistencia armada en Libia (en Afganistán los talibanes siguen creciendo a 10 años del inicio de la guerra) y que la coalición anti-Gadafi puede que se desintegre más de lo que está pasando con ella ahora.

 

 TEXTOS DE ARCHIVO

 

Los nietos de Gadafi y de Elizabeth II
LA GACETA DE MEXICO. 10 de mayo de 2011

 


 

Por Isaac Bigio

Libia y el Reino Unido tienen varias cosas en común. Sus países quedan casi sobre el mismo meridiano. Los británicos fueron la última potencia extranjera en ocupar militarmente la mayor parte de Libia, mientras que el peor atentado militar que haya sufrido el Reino Unido en su territorio después de la II Guerra Mundial fue perpetrado por libios quienes en 1988 volaron un avión civil en Escocia.
Si Elizabeth II, en el trono británico desde el 6 de Febrero de 1952, es la monarca occidental que más tiempo lleva en su puesto, Muammar al Gadafi, quien substituyó al rey Faisal I en Trípoli con un golpe el 1 de Septiembre de 1969, es el líder republicano que más dura en el poder.
El mismo día en que en el palacio de Buckingham se festejaba el matrimonio de William, nieto y heredero de Elizabeth II, la residencia de los Gadafi en Trípoli fue bombardeada por la coalición que celebraba dicha boda. Si bien el jerarca libio se salvó, fueron asesinados 3 de sus nietos menores de edad y su sexto hijo Saif al-Arab.
Saif al-Arab era coetáneo de William, pues ambos nacieron en 1982. La suerte de estos veintiocho-añeros no pudo ser tan distinta. Al mismo tiempo que William se convertía en el Duque de Cambridge y que su boda se trasformaba en la más televisada del siglo, a Saif, quien no era un jerarca militar, se le arrancaba la vida sin que la prensa hablase mucho de ello.
Cuando William se sentía en el cielo en su luna de miel, los amigos de Saif bien pueden clamar que él se fue al cielo.
Los medios de comunicación occidentales se han llenado de titulares mostrando a Gadafi como un verdugo de su propio pueblo, pero no le gusta hablar de los cientos de víctimas civiles que han producido los bombardeos de la OTAN.
Apenas empezó la intervención en Libia, la prensa británica pedía las cabezas de toda aquella personalidad británica que hubiese hecho algún trato con los Gadafi.
Poco antes del inicio de la guerra libia estuve platicando con el rector de la London School of Economics en un homenaje al más ilustre arabista de dicha universidad. Sin embargo, a las pocas semanas nos enteramos que a él se le había presionado para que renuncie debido a que había aceptado donaciones libias para la institución y porque allí se había doctorado otro hijo de Gadafi (que también se llama Saif, pero al-islam), el mismo que, sin haberme percatado entonces, habría sido mi compañero de universidad.
Esa extrema meticulosidad en ver todas las barbaridades de los Gadafi no se aplica a la de los peores tiranos del mundo islámico.
Todas las familias reales árabes fueron invitadas a la boda de William.
Dentro de éstas están quienes armaron a Al Qaeda y a otros terroristas islámicos, que no permiten elecciones, partidos e incluso iglesias, que privan de derechos a la mayoría de su población, ya sea por ser mujeres, por no ser sunitas o por ser inmigrantes, y que vienen reprimiendo brutalmente a las marchas pro-democracia de Bahréin.
La prensa británica poco habló de esos huéspedes de la reina así como de que la guerra libia ya no es una supuestamente para evitar que Gadafi mate civiles sino para eliminar a la familia gobernante, aunque varios de ellos sean civiles o menores de edad.

Cuando a los nietos de Gadafi se les enterraba, Obama autorizaba el plan para eliminar a Osama. Gracias a ello en el mundo ya no se habla del asesinato de los nietos del dictador libio sino que se realza la carta blanca a la Casa Blanca para hacer ejecuciones extrajudiciales.

 

 

 

Las anteriores guerras de Libia

Rebanadas de Realidad - Londres, 04/03/11.-

Entre 1911 y 1943 Italia dominó estas tierras, las cuales arrebató al imperio turco otomano en la guerra de 1911-12, y que consolidó el 11 de septiembre de 1931 (justo 7 décadas antes del ataque de Al Qaeda a EEUU) al capturar a Omar Mukhtar, quien durante 2 décadas lideró la resistencia local a la invasión italiana.

Las actuales fronteras y el nombre de Libia fueron impuestas por Mussolini. En la antigüedad los geógrafos hablaban de 3 continentes: Europa, Asia y Libia. Luego hace unos dos milenios los romanos hicieron que Libia pasase de ser la denominación de toda África a solo su parte norte al oeste de Egipto. En 1934 la Roma fascista bautizó como ‘Libia’ a sus territorios norte-africanos.

Al siguiente año el Duce invade Etiopía conquistando de esta forma al último gran reino africano independiente en 1935-36. Tras ello Mussolini unió a sus antiguas colonias de Eritrea y Somalia creando el África Oriental Italiana. Su ambición era unir a su ‘colección de desiertos’ del Mediterráneo sur y del cuerno de África capturando a las dependencias británicas del valle del Nilo.

El 11 de junio de 1940 Italia declaró la guerra a Reino Unido y Francia, la cual entonces estaba siendo ocupada por los nazis. Mussolini entró a la II Guerra Mundial unos 9 meses después que Hitler y Stalin la iniciaron al invadir Polonia. En el mismo momento en que los italianos marcharon a repartirse Francia con los alemanes, éstos avanzaron sobre Egipto. Dos ejércitos italianos con 215,000 soldados se enfrentaban contra unos 50,000 soldados británicos que protegían a su protectorado del Nilo.

Durante 3 años ambos bandos se disputaron sus colonias del norte y este de África. Italia en su cenit llegó a dominar Somalilandia británica y otros enclaves de dicha potencia en Egipto, Sudán y Kenia, así como ocupar Túnez, el sureste de Francia, la costa de Yugoeslavia, Macedonia y la mayor parte de Grecia.

Mussolini decidió que la Libia ampliada (que incluyó a Túnez) pasase de ser una colonia a ser la ‘cuarta costa’ de Italia, siendo las otras 3 las de los 3 mares que bordean esa península.

En Libia Mussolini creó dos batallones nativos y declaró que varios de sus habitantes eran ‘musulmanes italianos’. Muchos mahometanos le apoyaron cuando invadió Etiopía y Egipto o cuando unió a los territorios albaneses musulmanes de Albania y la ocupada Yugoeslavia en una ‘Gran Albania’. Libia italiana conoció un boom en su economía, turismo y arqueología (Roma estaba muy interesada en rescatar las ruinas que su antiguo imperio había construido allí) así como una masiva inmigración de sus nacionales (la mitad de los habitantes de las dos mayores ciudades libias, Trípoli y Bengasi eran italianos).

Libia y su entorno fueron escenarios de uno de los 3 grandes frentes militares que se dieron entre nazi-fascistas y anglo-americanos en la II Guerra Mundial. Las guerras italianas del África cobraron entre uno y dos millones de vidas y en Libia se curtió Dwight Eisenhower, el único general que llegó a la presidencia de EEUU en la postguerra. Esta cifra es descomunal teniendo en cuenta que por aquel entonces solo un millón de personas eran libias.

Después que los aliados se impusieron en Libia y Túnez desembarcaron en Italia ocupando ésta. Entre 1943 y 1951 las provincias libias de Cirenaica y Tripolitana fueron administradas por los británicos en tanto que la de Fezzia estuvo a cargo de Francia. En 1951 ambas potencias decidieron que Libia se convirtiese en un reino unido bajo la corona de Idris.

En todo el proceso que va desde las gestiones por la independencia hasta la actualidad Libia siempre fue regida bajo mano dura, pero esta nación no tuvo una guerra civil, la cual hoy sí padece.

En la memoria histórica de los libios están los recuerdos de las grandes batallas y matanzas que se dieron en su suelo en 1940-43 y de la manera en la cual los europeos hicieron campos de concentración y carnicerías contra muchos nativos.

Gadafi hoy llama a que los libios sigan el ejemplo de Omar Mukhtar, cuya figura también es reivindicada por Al Qaeda, quien espera florecer en caso de darse una ocupación extranjera en el desierto libio.

(*) Analista internacional formado en la London School of Economics & Political Sciences. En ésta, considerada la principal universidad internacional especializada en ciencias sociales, él ha obtenido grados y postgrados en Historia y Política Económica, y ha enseñando. Su especialidad son países en conflicto y transición entre distintos sistemas sociales. Ha pasado por las aulas del Instituto Europeo, la Escuela de estudios Asiáticos y Orientales, la escuela de Estudios Eslávicos y Europeo Orientales así como en otras dependencias de la Universidad de Londres. Sus artículos han sido publicados en unos 200 medios en 5 continentes. En 1998 obtuvo 2 Premios significativos: el de la Excelencia de Dillons-Waterstone (la mayor librería británica), y el E.H. Carr del Departamento de Política Internacional de la Universidad de Gales, Aberyswyth (el primer departamento de dicha disciplina en el mundo). Rebanadas edita a Isaac Bigio, por gentileza del autor. 

 

 

 

Libia: ¿seguirá a Túnez y Egipto?
Por: Isaac Bigio
08 marzo
Tras la caída de los dictadores de Túnez y Egipto, Libia, el país que está al medio de estas dos repúblicas árabes del norte africano, se ve sacudida por una guerra civil que supera ampliamente el millar de muertos.

De todos los 53 Estados del África Libia es el que tiene el mejor índice de desarrollo humano, el mayor ingreso por habitante y la más alta esperanza de vida para su población (74 años).

Libia tiene menos de 6,5 millones de habitantes pero esparcidos en un vasto territorio de 1,759,541 km2. Esta área es similar a la de México o Indonesia, quienes son, respectivamente, las repúblicas hispánica y musulmana más pobladas, las mismas que tienen entre casi 20 a casi 40 más cantidad de habitantes.

Entre 1911 y 1951 Libia fue una dependencia italiana. Fue una de las últimas colonias europeas en el África y también una de las primeras en independizarse. Cuando en la navidad de 1951 Libia se transforma en una monarquía soberana el mundo no le daba mayor importancia a ésta o a su rey Idris, pues Libia era vista como un gran desierto con solo un millón de personas, gran parte de ellos nómades.

Sin embargo, tras el descubrimiento de significativas reservas de petróleo en 1959 y bajo la influencia de la revolución nacionalista de Nasser que depuso al rey egipcio Faruk, en 1969 se produce un golpe militar ‘socialista' con similares características que el que habían dado Nasser en 1952 o Velasco en Perú 1968.

Con solo 27 años de edad el oficial Muammar al-Gaddafi se convirtió en el ‘líder de la revolución'. Desde entonces hasta hoy él ha ocupado varios puestos nominales, convirtiéndose durante 42 años en el hombre fuerte de su nación, mientras que hoy es el líder no monárquico que más tiempo lleva en el poder en el mundo.

Gaddafi declaró que Libia era un ‘Estado socialista de las masas'. Los partidos y el alcohol quedaron prohibidos. Los italianos (un octavo de su población) fueron expulsados, mientras se buscó la homogenización nacional en torno a la lengua árabe y al Islam. El Estado asumió el control del petróleo, que hoy genera el 95% de la riqueza nacional.

Si Mao obligaba a los chinos a leer su libro rojo, Gaddafi creó su propio libro verde. En las décadas de los setentas y ochentas él llegó a ser considerado por Londres y Washington como el gran instigador del terrorismo mundial, en el mismo rango que hoy se le coloca a Bin Laden.

No obstante, ello se ha invertido. Gaddafi se alió con Occidente contra Al Qaeda y luego auto-desintegró sus armas de destrucción masivas. Al igual que los militares egipcios él empezó a reconciliarse con sus antiguos enemigos ‘imperialistas' a quienes invitaba a invertir, hacer negocios juntos y ayudarles a ‘pacificar' la región.

Quien fomentó guerrillas y revoluciones en su periferia así como en todo el mundo (desde Irlanda a Colombia), acabó condenando las revueltas de Túnez y pidiendo que se le dejara al dictador tunecino Alí gobernar de por vida.

Gaddafi aún mantiene cierta aureola revolucionaria (en el 2009 propuso en Venezuela crear una ‘OTAN del Sur'), aunque también se ha proclamado como el ‘rey del África'.

Al momento de escribir estas líneas diversos grupos opositores han capturado varias ciudades, incluyendo Banghazi (la segunda del país) y Cirenaica (la región este de Libia). Gadafi plantea que solo muerto le sacarán del poder, mientras que varios de sus ministros, oficiales y embajadores han desertado.

 

 
Libia: ¿un nuevo Líbano?


Isaac Bigio
ANALISTA INTERNACIONAL
EL PANAMA AMERICA
28 DE FEBRERO DEL 2011


Libia y Líbano han sido dos polos contrapuestos dentro del Medio Oriente. Mientras Libia fue la única de las 3 grandes repúblicas árabes que tuvo cierta estabilidad y ‘paz’ interna (y solo dos mandatarios en su historia como Estado independiente: el rey Idris de 1951 a 1969 y Gadafi de 1969 hasta hoy), Líbano, la república árabe más chica de todas, ha conocido desde 1975 sangrientas guerras civiles u ocupaciones de al menos siempre uno de sus dos vecinos.

Hoy, sin embargo, las tablas parecen voltearse. Líbano logró acabar con la intervención israelí (aunque no de la siria) y semiestabilizar una difícil democracia multipartidaria y multiétnica. En cambio, Libia viene siendo hoy sacudida por la primera guerra civil que estalla en el mundo islámico en lo que va de esta década.

Es más, si el conflicto libio se agudiza, hay el riesgo de que este enorme territorio se convierta en un nuevo Líbano desangrado por fracciones armadas y tropas extranjeras.

Mientras Líbano fue la Suiza árabe, muy culta y llena de bancos y negocios, Libia nació como un empobrecido reino de nómades semi-feudal y semi-desértico. Beirut fue la pujante capital de la república libanesa que era la más europeizada del mundo árabe en cuanto a religión, lengua, cultura, sociedad y política, la cual, desde 1969, tuvo con Gadafi la dictadura petro-nacionalista más anti-occidental de la región.

Si Líbano es el país árabe más multiétnico (tiene 4 grandes comunidades: cristianos, chiitas, sunitas y drusos), Gadafi homogenizó étnicamente a su país expulsando a italianos y arabizando a bereberes.

La guerra civil libanesa se dio ligada al conflicto israelí-palestino (ese país recibió muchos refugiados palestinos y también represalias hebreas) y en torno al choque entre credos.

Si bien en la guerra civil libia debe jugar un rol importante las luchas entre clanes y regiones, en ésta la pugna entre comunidades y religiones no juega un factor esencial, como sí lo juegan fracciones políticas: desde los que quieren que Libia sea una democracia como Líbano quiere ser, hasta quienes quieren que ésta sea un nuevo Afganistán como paso previo hacia un Estado a lo talibán

 

Libia en guerra civil




 

Desde que se ha iniciado la ola de rebeliones populares en el mundo árabe, la norma ha tendido a ser la de protestas anti-dictatoriales que anhelan ser pacíficas y que llevan como su bandera la de su respectivo país.

Libia, en cambio, se halla hoy en medio de una sanguinaria guerra civil en la cual la oposición usa su propia tricolor (la de la monarquía de 1951-69) contra el bando oficialista que moviliza a sus partidarios bajo la bandera oficial verde.

Las protestas árabes han logrado deponer a los presidentes de Túnez y Egipto, al gabinete de Jordania y vienen minando a los regímenes de Yemen y Bahréin. Todos estos 5 países han sido y son aliados de EEUU, quien ha sido capaz de ir influyendo en los acontecimientos.
La consigna de Washington es de que la mejor manera de mantener el actual orden social es renovando y liberalizando el sistema político e incluso lograr que se vaya traspasando la jefatura del Estado o del gobierno. A las potencias occidentales e Israel les interesa una transición lo menos violenta y desestabilizante.

Egipto es el país árabe que más subsidios recibe de EEUU. Sus FFAA han sido entrenadas por Washington quien les da $US 1,500 millones anuales. Debido a esas influencias, el ejército egipcio fue instado a no reprimir tan brutalmente a los manifestantes y luego a deponer cupularmente a Mubarak (quien sigue bien protegido por éste en un balneario de su país).

Con Libia la cosa se ha complicado debido a que allí impera desde hace casi 42 años el régimen pan-árabe más contestatario que haya habido ante Occidente. Gadafi ha hecho toda su carrera política llamando a que los árabes, musulmanes o africanos se unan contra el ‘imperialismo’. Ha querido crear ‘Estados anti-imperialistas’ uniéndose a Túnez, Egipto o Siria. Ha expulsado a su minoría italiana, ha guerreado contra los franceses en Chad, ha financiado a grupos intransigentes contra Israel, ha apoyado militarmente al IRA nor-irlandés, ha estado involucrado en atentados en Gran Bretaña, Alemania y Europa y fue bombardeada por la OTAN contra su suelo en 1986.

En los últimos años Gadafi se fue reconciliando con sus antiguos oponentes. Viajó a EEUU, Francia e Italia, recibió a Blair, expulsó muchos líderes palestinos de su tierra y llamó a unir a los árabes y hebreos en un solo Estado: el de Israeltina.

Pese a ello y a numerosas sociedades mixtas entre Libia y varias transnacionales europeas y americanas, este país mantiene unas FFAA y Estado mucho más autónomo que el de su periferia. A pesar de las condenas internacionales de la ONU, Gadafi anuncia la guerra ‘puerta a puerta’ contra las ‘ratas’.

No se conoce bien quién está detrás de la oposición a Gadafi. Hay desertores de su régimen y gente pro-occidental o pro-monarquía. Gadafi dice que quien comanda a sus enemigos es Al Qaeda. Es cierto que ésta se ha llenado de muchos libios y que ésta ha de crecer en un caos tipo Irak o Afganistán, aunque para Gadafi es más fácil poder neutralizar a la opinión pública interna e internacional reiterando que si él cae Libia se convertirá en un reducto de los Bin Laden.

 

 

 

El 1ro de septiembre del 2009 el coronel Muamar Gaddafi ha cumplido 40 años desde que dio el golpe que le llevó a convertirse en el dictador de Libia..

Gaddafi es el tercer mandatario que lleva más tiempo en el poder en el mundo. El se inició como un nacionalista radical enemigo frontal de EEUU y sus aliados y promotor de varios intentos de crear un solo Estado pan-africano o pan-árabe.
Gracias al petróleo, él creó un sistema de monopolio del poder basado en una fuerte intervención estatal en la economía. Logró captar mucha base social con obras a favor de sectores pobres y de la mujer.
El impulsó la unión con el Egipto de Nasser y luego aventuras armadas en el vecino Chad. Financió diversos grupos armados en todo el mundo: desde la OLP palestina hasta el IRA norirlandés.
Un cuarto de siglo atrás él era percibido por EEUU como su Némesis. A Libia se le acusó de volar un avión civil en Escocia. Washington bombardeó a Libia.
Gaddafi siempre fue un enemigo de Bin Laden. Cuando EEUU armaba a Al Qaeda contra Moscú, Gaddafi apoyaba a los soviéticos.
Tras el 11-S-2001, Gaddafi se fue acercando a Occidente y ofreció sus servicios contra Al Qaeda.
El odio entre Libia y la OTAN se fue transformando en un nuevo romance. Gaddafi autodestruyó sus peores armas y a cambio de renunciar a su inicial anti-imperialismo se le han abierto nuevos tratados comerciales con Occidente.

 

 

 

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