Bogotá EFE
Un ecuatoriano recibió parte de los 5 mil millones de pesos colombianos (2,6 millones de dólares) de recompensa que se pagaron por la información que permitió abatir el jefe de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ‘Raúl Reyes’, en marzo de 2008.
Un informe del diario bogotano El Tiempo, publicado ayer, señaló que altas fuentes colombianas le confirmaron que por el contrario, el ecuatoriano Franklin Aisalla, muerto también en ese ataque
militar en Angostura (Sucumbíos), no era un informante de la inteligencia.
"No fue la mayor parte de la recompensa, pero sí se le pago a un ecuatoriano", señaló al matutino una de las personas que estuvo al frente de la operación ‘Fenix’ en la que murió ‘Reyes’, alias
de Luis Edgar Devia.
¿Aisalla era delator?
La fuente agregó que en casi todos los golpes a la guerrilla han sido claves los infiltrados, pero no tienen información de que "Aisalla haya sido contactado por Estados Unidos, pero en todo caso
no trabajó con Colombia".
El diario analiza el hecho de que Aisalla haya muerto en el ataque, y apunta que no encajaría con su supuesta traición, sin embargo, el rotativo recuerda que en correos hallados el año pasado en
el computador del difunto 'Julián Conrado', compositor insigne de la música de esa organización ilegal, revelan que en las FARC hubo dudas sobre la fidelidad de 'Lucho' (como conocían al
ecuatoriano) y, más aún, sobre Nubia Calderón, novia de Aisalla, quien sobrevivió al ataque en Angostura y fue recibida en Nicaragua como asilada política por el Gobierno de Daniel Ortega.
Investigación
Sobre otro ecuatoriano que también se cree que pudo haber participado en el operativo, identificado como Julio César Rivera, la fuente no confirma ni descarta su participación en los hechos.
"Todas las personas que tuvieron contacto directo con 'Reyes' son consideradas posibles delatores. Todas ellas entran en la escala de posible sospecha", indicó la fuente que no fue identificada
por El Tiempo.
El martes pasado, diario El Universo señaló que fue un compatriota el que reveló la ubicación de las bases que tenían las FARC en el país durante tres años y, según los servicios de inteligencia
colombianos, la persona cobró parte de la recompensa por la ‘cabeza’ del líder de la guerrilla.
En abril de ese año, el Gobierno de Colombia informó que pagó una recompensa equivalente a 2,5 millones de dólares a la persona que entregó información para localizar el campamento en donde fue
abatido el número dos de las FARC y vocero internacional.
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