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  • : NC Este es un blogue netamente social y polìtico con un punto de vista personal de la sociedad ecuatoriana,latino-américa y el mundo.El principal de mis objetivos es informar,bromear,ridiculizar en fin combatir el poder en todas sus manifestaciones. bueno chao
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7 janvier 2009 3 07 /01 /janvier /2009 10:39

Redacción Política

 
Un viaje histórico. A finales de año, el presidente  Correa hizo una visita oficial a Irán,un  país con el cual  espera concretar una amplia agenda de cooperación comercial. Foto: AP
La adhesión paulatina pero firme   a un eje de países  convencidos de que hay que terminar con el orden internacional unipolar donde los Estados Unidos tienen el mando, ha sido el libreto  de la política internacional del gobierno de Rafael Correa durante este año.
 
El argumento  del Gobierno ha sido que este alineamiento responde a intereses comerciales, es decir con el fin de ampliar mercados en beneficio de las exportaciones ecuatorianas.  En palabras del propio presidente Correa, el Ecuador necesita nuevos espacios comerciales  para no depender  únicamente de los mercados tradicionales como  Estados Unidos y Europa. También han dicho el Presidente y su diplomacia que este año ha tenido tres cancilleres: María Fernanda
En esencia
Con la Alba
Aunque el Ecuador aún   no se ha declarado miembro pleno de la Alba, lo cierto es que en el 2008 su acercamiento fue notable.  El presidente Correa asistió a la cumbre de ese foro en Venezuela y se adhirió a la tesis de una moneda regional.
Con Irán
 Correa hizo este año un viaje histórico a Irán.  El Gobierno sostuvo que se trataba de un viaje clave para ampliar la frontera comercial del Ecuador y para conseguir financiamiento para ciertas obras en el Ecuador.  El discurso fue abiertamente anti EE.UU.  El periplo sirvió para encontrarse, al paso, con el histórico  lÍder libio, Muamar Gadafi.
Con los viejos amigos
Las relaciones con EE.UU. fueron cordiales pero frías y con Europa no se avanzó en el acuerdo comercial. Con Colombia no se logró  la reanudación de relaciones y con Brasil las relaciones sufrieron un fuerte revés.

Espinosa, María Isabel Salvador y Fander Falconí, que esta nueva “vecindad” será fundamental para hallar financiamiento para proyectos considerados como estratégicos como complejos petroquímicos y represas hidroeléctricas.
 
Sin embargo, este discurso ha despertado cierta incredulidad en especialistas en relaciones exteriores. Dos académicos como  Grace Jaramillo, de la Flacso, y Carlos Espinosa, de la Universidad San Francisco  señalan que este alineamiento responde sobre todo a una visión política y que su fundamento es básicamente ideológico.  Para contradecir el argumento oficial de que lo que se busca es ampliar mercados, estos académicos y otros sectores que miran con recelo la política internacional ecuatoriana anotan que si fuera auténtico el interés por ampliar mercados, no se hubieran descuidado las relaciones comerciales con los mercados ya tradicionales.   Para Jaramillo y Espinosa, si el discurso del Gobierno fuera sincero, Ecuador  no hubiera asumido la posición del mínimo esfuerzo para llegar a acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa, los dos más grandes mercados del mundo. 

Este punto se torna bastante más agudo cuando se piensa  que el Ecuador ni siquiera envió un funcionario, el menos en calidad de observador, al foro económico Asia-Pacífico, Apec, que se reunió en el Perú. Es más, por esos mismos días, Correa asistió como observador a una reunión de la Alternativa Bolivariana para las Américas, Alba, un foro liderado por Venezuela  y articulados alrededor de la riqueza petrolera venezolana. En la Alba están Nicaragua, Venezuela, Bolivia, Dominica y Honduras. 

Colombia, un país que tampoco pertenece a la Apec, en cambio, tuvo una posición diametralmente distinta,  cuyo propio presidente, Álvaro Uribe, estuvo en Lima, donde no solo asistió como observador sino que aprovechó la ocasión para adelantar varios acuerdos comerciales con países asiáticos.

La alianza internacional  que articuló el gobierno de Rafael Correa, en todo caso, estuvo centrada en una matriz energética.  Los países con los que intensificó relaciones son, básicamente, productores y exportadores de petróleo que han hecho de esa materia prima una fuente de presión e influencia diplomática.  En el 2008, el Ecuador intensificó sus ya sólidas relaciones con Venezuela, pero también lo hizo con Rusia e Irán, dos importantes exportadores de petróleo que aumentaron su influencia internacional gracias a la fortaleza  de sus economías que se beneficiaron de precios del petróleo que llegaron hasta USD 145 el barril.

En ese sentido, el ingreso del Ecuador a la Organización de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, a finales del 2007 cobra sentido. Es más, su comportamiento dentro  de este cartel ha sido siempre cercano a los países de la línea dura, como Venezuela, Irán y Argelia que han defendido la tesis de sostener a cualquier costo los altos precios del petróleo y que se enfrentan a países más amistosos con los Estados Unidos  como Arabia Saudita y  Emiratos Árabes.

Si a esto se suma que en el 2008 las posibilidades de reanudar relaciones con Colombia se hicieron cada vez más lejanas y que las relaciones con Brasil, sin duda   el país más importante de la región, se redujeron prácticamente a cero, la conclusión es que el Ecuador prefirió las alianzas políticas con países petroleros inamistosos con  EE.UU., a profundizar o mejorar  relaciones con sus amigos tradicionales.

Suma   todo

Este año, las relaciones con Brasil se malograron. El Gobierno ecuatoriano demandó a la empresa Odebrecht por haber construido mal la prensa hidroeléctrica San Francisco.
 
No solo eso, el presidente Correa amenazó con no pagar el préstamo del BNDES, el banco de desarrollo de Brasil.

Este anunció molestó al Gobierno de Brasil que llamó a consultas a su Embajador en Quito.
 
Los presidentes Lula y Correa se reunieron en Brasil a finales de año pero aparentemente no hay salida al impasse.

Punto de vista

Al mundo multipolar se llega sin perder amigos

El Presidente tiene todo el derecho de diseñar la política internacional pero eso no debe llevar a que se sacrifiquen las alianzas con los viejos amigos


Marcelo Chico
Presidente del Centro de Arbitraje del Azuay.
El Ecuador, bajo la visión del Presidente de la República, quien dirige la política exterior, está en total libertad de dejar a un lado a los aliados tradicionales y hacer otros acercamientos.

Esa decisión, sin embargo,  debe ser fruto de una política de conjunto y de un análisis de las conveniencias que tiene el país para insertarse en nuevas regiones del mundo.

Nuestros productos, en más del 50% (del total de las exportaciones) se envían a los Estados Unidos y si hay alejamiento con ese país el proceso de abrir nuevos mercados tomará mucho tiempo y  tiempo es lo que menos tiene el Ecuador para resolver sus problemas de carácter social, económico y político.

Las nuevas relaciones del Ecuador con Venezuela, Irán, Rusia, con los  países  miembros  de la Alba... no son más que una alianza ideológica y no  responden a los verdaderos intereses comerciales y económicos del Ecuador.  Los gobiernos de esos Estados tienen una tendencia ideológica que comparte el actual Gobierno ecuatoriano.

Si el pueblo votó por este Régimen no se puede objetar esas decisiones. Pero mi preocupación  radica en los beneficios que obtendrá el país de estas alianzas. De Irán, el Presidente trajo un crédito de USD 40 millones..., pero el Ecuador requiere de inversión a gran escala, de apoyo tecnológico y científico”.
Independientemente de la ideología del Régimen, no se debe dejar de lado a los antiguos aliados porque, en  caso contrario, si se decide hacer el cambio de una alianza a otra,  la transición será más traumática.

La búsqueda de un mundo multipolar no justifica el distanciamiento con aliados históricos como Colombia y Brasil. El multipolarismo significa tener varios contactos no uno solo. No puedo pelearme con el uno para hacer amistad con el otro, cuando puedo hacer amistad con los dos.
 
Sinceramente, pienso que la política exterior del país este año ha sido catastrófica por los distanciamientos con Brasil. En dos años tenemos tres cancilleres y eso ya nos está pasando factura...

Punto de vista

Se trató de encasillar al país en un supuesto eje

Ha habido afanes  de construir relaciones cálidas con Chile, España, Argentina, Perú y con el mismo Brasil. El Presidente debe mejorar su vínculo con RR.EE.

]
Adrián
Bonilla
Director de
la Flacso,
capítulo Ecuador. Académico.
La crisis recesiva global requiere mantener abiertas todas las puertas  de relación con cualquier país del mundo, independientemente de sus vocaciones ideológicas (o de las nuestras), para aprovechar oportunidades financieras, comerciales, productivas y de seguridad, porque los tiempos que se vienen son duros.

El Ecuador, durante el año 2008, tuvo que procesar la presencia del campamento históricamente más importante de las FARC, una operación militar extranjera estratégica ejecutada sin consentimiento de sus autoridades, la ruptura de relaciones con el socio económico más cercano, el intento de aislamiento internacional deviniente de la construcción de una imagen de país asociado a un supuesto “eje del mal” antiestadounidense, la caída de su secretario y posterior candida-
tura a Unasur, el colapso de la Comunidad Andina -cuando es presidida por el país-   y el distanciamiento de la mayor potencia latinoamericana.

A diferencia de los estereotipos que atribuyen al país, una alineación absoluta con la política, por ejemplo de Venezuela, hay muchos datos que hacen intuir que el país, sin negar la amistad –que puede ser muy provechosa- con Caracas, ha intentado diversificar sus relaciones. Ha habido afanes persistentes de construir relaciones cálidas con Chile, España, Argentina, Perú y con  el mismo Brasil, además de aquellas naciones que simpatizan con el presidente Chávez. La retórica ecuatoriana si bien ha sido feroz frente a Colombia, ha sido en general amistosa con todos los países y muy cauta con los Estados Unidos.

Los flujos financieros, productivos, los acuerdos de defensa ilustran esta vocación por diversificar y no por enclaustrarse.  La urgencia mayor de la política exterior ecuatoriana es organizar mejor el proceso de toma de decisiones. Es bueno para el país que se fortalezca a Cancillería. El Presidente debe hacer todos los esfuerzos por mantener contacto directo  con esa oficina, para evitar que sea malinterpretado o adivinado. Los funcionarios tienen que  ceder al Ministerio de Relaciones Exteriores la vocería.
 
 
 
 























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